Roman Calendar

viernes, 17 de diciembre de 2010

SATURNALIA, Navidades a la romana

Diciembre, diciembre, fin de trimestre, fin de año, vacaciones, fiestas, regalos ...un mes muy interesante en todas las épocas. 
El december romano también tenía su gracia, especialmente a partir del 17 de diciembre (ante diem XVI Kalendas Ianuarias ), día en que comenzaban las Saturnalia , los fastos ( fasti) más populares de la agenda pagana.  Posiblemente las Saturnales era la fiesta del solsticio de invierno,  de la finalización de los trabajos del campo, celebrada tras la conclusión de la siembra de invierno, cuando el ritmo de las estaciones dejaba a toda la familia , incluidos los esclavos domésticos, tiempo para descansar del esfuerzo cotidiano
Las prohibiciones se relajaban, los esclavos se vestían con la ropa de los señores y no había diferencias sociales...Eran días de banquetes, juegos, celebraciones, borracheras,  bromas, caricaturización  de leyes y cargos públicos, disfraces,  intercambio de regalos, etc. El lema era vive y deja vivir y, según el poeta Catulo, el mejor día del año.
Con la llegada del cristianismo y para acabar con las antiguas celebraciones, la Iglesia hizo coincidir el nacimiento de Jesús (Nativitas) con estas fiestas tan apreciadas por el pueblo  y las costumbres paganas de divertimento y bullicio  pasaron al día de  Año Nuevo y a las fiestas de Carnaval.


martes, 14 de diciembre de 2010

Aute canta a Atenas

Más referentes clásicos en la música, esta vez de la mano (bueno, de la voz) de un cantante español.  Luis Eduardo Aute en su último disco , Intemperie (2010), dedica una canción a la capital de Grecia, a los mitos del pasado, a la rebeldía del presente, ...
Atenas en llamas, Atenas en llamas...

Atenas en llamas


Caía una noche de Mayo
sobre el Lykavittos,
cenábamos en tu terraza
con todos los Mitos...

Y arriba, la voz de Vasilis
desde la azotea,
hablaba, tras largos ronquidos,
con Zeus y Atenea.

Y abajo, saciando con ouzo
la sed de Dionisos,
llorábamos por las elipsis
de la Historia en los frisos

con lágrimas de ira callada
frente a la impostura
de quienes hicieron del robo
su genio y figura...

Y Atenas en llamas, y Atenas en llamas...
contra un Occidente narciso e insolente,
rompiéndose a trizas...
Atenas ardiente
a veces sueña que va a renacer
de sus cenizas.

Y, hablando, nos dio como un rapto
por la antigua Europa
que ya no va a lomos del Toro
sino de la tropa

que marcha pisando las ruinas
de la inteligencia
del mármol que está a la intemperie
de la decadencia.

Y en sueños, al cielo nos fuimos
como Prometeo
en busca del Fuego Sagrado
del Caos y el cabreo...

Y así, una Pequeña Columna
de locos y artistas
se alzaron con fuego en tu Barrio
de los Anarquistas.

domingo, 7 de noviembre de 2010

El esplendor de Roma

Videos en 3D complementarios a la publicación del número 31 de MUY HISTORIA titulado "El esplendor de Roma".


La domus era la construcción unifamiliar habitual entre las familias
adineradas, mientras que las insulas eran los
edificios de apartamentos, más propios de los trabajadores.


 Si la Maison Carrée –Casa Cuadrada– de Nîmes (Francia) se ha mantenido en pie durante más de veinte siglos es porque siempre ha tenido una funcionalidad, convirtiéndose así en el único templo romano que preserva su aspecto original.

Consagrado al culto imperial, fue erigido en el 16 a.C. en honor a Augusto, su esposa Livia y sus hijos, y cumple con las características clásicas de la arquitectura religiosa romana. Con 26 metros de largo y 17 de altura, es rectangular, hexástilo –seis pilares en el frente– y está construido sobre un podio. Las columnas corintias rodean el edificio y están adosadas a la cella, el área destinada a albergar la imagen de la divinidad, que en este caso son el emperador y su familia. A su vera se erige hoy su hermano moderno, el Carré d’Art construido por Norman Foster con los mismos cánones vitruvianos que rigen la Maison.

martes, 2 de noviembre de 2010

¿Invocamos a las Musas?

¿Sabías que términos tan cotidianos como "museo" y "música" tienen relación con esas divinidades de la mitología griega que acompañan a los artistas y escritores?
Museion (gr.μουσειον, lat. museum) aludía inicialmente al templo que se dedicó a las Musas en Atenas y Alejandría. Posteriormente se llamó así al lugar donde eran celebradas las artes y las ciencias. El más célebre de la Antigüedad fue el Museion que formaba parte de la Biblioteca de Alejandría. A principios de la Edad Moderna esta palabra servía para designar tanto la comunidad de eruditos que se reunían bajo un mismo techo, como a las colecciones que se conservaban allí.

Musica (gr.μουσική, lat. musica) se relacionaba con el arte de las Musas y  conjunto de las artes presididas por ellas. Este término designó más adelante “el arte de los sonidos”. Orfeo fue el músico más importante de la mitología.

Ah, ¿que todavía no sabes quiénes eran la Musas? No te preocupes, aquí tienes la respuesta a tu curiosidad.

domingo, 31 de octubre de 2010

Descenso al Hades


Aquí os dejo un entretenimiento para esta noche de tenorios, magostos, katábasis, calabazas, etc y, sobre todo y lo mejor, de fin de semana largo porque mañana es lunes/domingo.

domingo, 24 de octubre de 2010

Un "Infierno" particular

Se acerca noviembre y con él la tradición cristiana de recordar a Todos los Santos y Difuntos los días 1 y 2 respectivamente. Esos mismos días se celebra en México el Día de Muertos, festividad de origen precolombino. Y está también la celebración anglosajona de origen celta, Halloween, esa fiestecita de la calabaza tan de moda en la actualidad por esto de celebrar todo lo que viene allende el Atlántico. Todas estas festividades, de una forma u otra, están relacionadas con el mundo del Más Allá.
Los griegos y los romanos de la Antigüedad también creían en el Más Allá y pensaban que el mundo de los muertos, el Hades, estaba situado bajo tierra- Inferni, Inferi ,lo que está abajo-y estaba habitado por curiosos y diversos personajes.
Este lugar tendría varias entradas desde el exterior, una de las más conocidas la del lago Averno. El viaje al Hades supone un continuo traspasar de umbrales sucesivos que separan ambos mundos. Estos umbrales se conciben como ríos: primero las corrientes del Océano, el río circular que rodea la Tierra; después una serie de ríos u lagunas subterráneas con las que el alma del muerto se va encontrando:
Cocito, cuyas aguas producían un sonido lastimero
Flegeton o Piriflegetonte, el río de fuego
Aqueronte, el río del dolor que rodeaba los Infiernos
la laguna Estigia daba nueve vueltas alrededor de los Infiernos.
Leteo, cuyas aguas borraban la memoria del pasado
Caronte era el barquero del Hades que cruzaba las almas al otro lado del Aqueronte. Cobraba un óbolo por el viaje (por eso era costumbre colocar una moneda en la boca de los difuntos). No aceptaba las almas de los que no habían recibido sepultura y no tenían con qué pagar.
Los griegos se imaginaban los Infiernos como un lugar oscuro (Erebo) y lúgubre donde las sombras, buenas o malas, llevaban una vida inerte y triste, sin diversión ni felicidad. Solamente los que habían atacado a los dioses expiaban sus crímenes en el fondo del Tártaro. Posteriormente, bajo la influencia de las religiones mistéricas, aparecieron los Campos Elíseos, un lugar agradable donde las almas de los justos disfrutaban de una feliz estancia.
EL DIOS DE LOS MUERTOS
En este territorio sin alegría reinaban Hades (Plutón), cuyo nombre no se pronunciaba para no excitar su cólera y su esposa, Perséfone (Proserpina). Hades tenía un enorme perro de tres cabezas, Cerbero, que impedía que ningún espíritu escapase y evitaba que los mortales vivos visitase.
CONDENADOS FAMOSOS
Algunos mortales cometieron durante su vida crímenes o sacrilegios contra los dioses tan graves que fueron castigados eternamente con horribles castigos. Estos son algunos de los condenados más célebres que penaban en el Tártaro:
TÁNTALO troceó a su propio hijo y lo sirvió a los dioses en un banquete. Su castigo es permanecer sumergido en laguna la Estigia padeciendo sed eterna (cada vez que se inclina para beber, desciende el nivel de las aguas) y hambre perpetua.
Las DANAIDES, asesinaron a sus maridos durante la noche de bodas y fueron castigadas a rellenar con agua de la Estigia una enorme tinaja agujereada.
SÍSIFO regresó, por dos veces, a la Tierra después de morir; para que no se vuelva a escapar del Hades fue condenado a empujar por la ladera de una empinada colina una pesada roca, que al llegar a la cumbre, cae por la ladera contraria, y vuelta a empezar.
IXIÓN pretendió seducir a Hera y por eso fue atado a una rueda que nunca deja de girar a gran velocidad.
TICIO intentó violar a Leto y fue abatido por las flechas de los hijos de ésta- Apolo y Artemis-. Fue atado al suelo de los Infiernos y un buitre o una serpiente devora constantemente su hígado que vuelve a crecer.
VIAJEROS DEL HADES
El descenso al Hades (katábasis) era una experiencia extraordinaria y varios héroes mitológicos la llevaron a cabo por una u otra razón:
HERACLES/HÉRCULES para realizar uno de los trabajos impuestos por Euristeo: llevarle el Can Cerbero.
ODISEO/ULISES, por consejo de Circe, para consultar al alma de Tiresias qué rumbo debía tomar para llegar a Ítaca.
ENEAS, con la ayuda de la Sibila de Cumas, desciende para pedir consejo a su padre, Anquises, sobre el camino que debía seguir.
ORFEO en busca de su amada, Eurídice.
Posteriormente el viaje más célebre a los Infiernos- tema muy popular en la Edad Media- lo llevó a cabo Dante (autor y protagonista de la Divina Comedia) con la ayuda del poeta Virgilio.
Te propongo ahora tu propia katabasis. Adéntrate en el Hades y descubre alguno de sus secretos y referentes:
  1. ¿A qué país viajarías para encontrar la entrada al Averno
  2. ¿A qué héroe sumergió su madre en la Estigia y con qué objetivo?
  3. ¿Qué ocurría con las almas que no eran transportadas por Caronte al otro lado?
  4. ¿Con qué lugares del Hades identificarías el Cielo y el Infierno de la religión cristiana?
  5. ¿Cuánto tiempo permanecía Proserpina en el Hades y por qué?
  6. Cita tres pinturas o esculturas con sus respectivos autores cuya temática esté relacionada con el Hades.
  7. ¿Qué héroe consigue capturar a Cerbero y por qué?
  8. ¿A que nos referimos cuando decimos de alguna cosa que es como el suplicio de Tántalo?
  9. Cita tres obras literarias en la que se describe una katábasis.
  10. Orfeo no consigue liberar a Eurídice del Hades, ¿por qué?
Bibliografía


miércoles, 20 de octubre de 2010

Ja he publicat el blog

Por fin! Después de más de un año en la sombra, sin saber muy bien qué hacer en ese mare apertum que se abría ante mí, por fin me decido a navigare per incognita maria...
Me he propuesto perder el miedo y aprender a llevar el timón de este blog para poder compartir, especialmente con mis alumnos y alumnas de latín y cultura clásica, las cosas que me interesan de la Antigüedad griega y romana, sus referentes en la actualidad, etc
Gracias a Sergi y a mis compañeros del curso "Els blogs, una eina educativa per a les humanitats" por acompañarme en esta travesía de iniciación.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Fútbol y Cultura Clásica















Para que luego digan que el mundo clásico está pasado de moda....

Aquí os dejo el enlace a un reportaje publicado en el PAÍS SEMANAL del 5 de septiembre de 2010

Héroes y Guerreros. La hora del triunfo

HÉROES Y GUERREROS. LA HORA DEL TRIUNFO
ÓSCAR MARTÍNEZ 05/09/2010
El fútbol, generador de mitos. Comenzó el verano con la victoria de la roja en el mundial. Iniciemos el curso con la moral alta en este repaso a nuestros guerreros, versiones actualizadas de los héroes épicos.
Es más que probable que no nos hayamos percatado, pero con ocasión del pasado Mundial de fútbol, a lo que hemos asistido es a un curso intensivo de cultura clásica. Antes, durante y sobre todo después de que el árbitro británico Howard Webb pitara el final del partido entre Holanda y España presenciamos la actualización de una serie de símbolos que hunden sus raíces en la antigüedad griega y latina y que de una manera u otra aún siguen vivos.
Decía Borges –quien, por cierto, detestaba el fútbol– que eran cuatro las historias dignas de ser contadas. La primera de ellas, en alusión a la Ilíada, es la de una ciudad que ha de ser tomada o, más conmovedor aún, "la de los hombres que defienden una ciudad cuyo destino ya conocen, una ciudad que ya está en llamas". No deja de ser un manido lugar común la visión de un partido de fútbol como la escenificación de un enfrentamiento bélico sobre un terreno de juego, pero no es tampoco menos cierto que cuando sobre el gran verde del Soccer City Stadium de Johanesburgo Arjen Robben reventó los candados de la defensa española y se quedó en un mano a mano con Casillas, unos cuantos millones de españoles sentimos que los de naranja eran los griegos, y nosotros, los troyanos. Fue una visión fugaz y que probablemente nunca existió, pero durante un instante el tiempo se paró y vimos arder, envuelta en llamas, la red de nuestra portería, y por un momento también flaqueó nuestra fe en los oraculares presagios de victoria de un pulpo.
Al día siguiente, una crónica aparecida en las páginas de este diario narraría con acentos épicos ese instante crucial: "La jugada que marcó la Copa del Mundo llegó en el arranque del segundo tiempo. Sneijder metió el balón por la cabeza de un alfiler. El pase se coló entre los centrales españoles que tiraban la línea y Robben se quedó completamente solo con 30 metros por delante para pensar cómo ejecutar su gol. Casillas esperó un instante para que se acercara y le salió hasta el borde del área para cerrarle el ángulo de tiro. Hecho esto, amagó con que se tiraba a la izquierda con fuerza y finalmente se dejó caer. Fue una décima de valor. Una décima de paciencia. Robben, a un par de metros, fusiló a la izquierda creyendo que había ganado. Pero el tiro pegó en el pie derecho del portero, que con el empeine, apenas un roce, lo mandó a córner. Fue la parada del Mundial. Para ganarlo, antes había que derrotar a Casillas".
No cabe duda, el fútbol es una gran narración que solo cabe cantar con acentos épicos, y que en ocasiones, perpetuadas en las palabras de los grandes locutores y cronistas deportivos, adquiere dimensiones cuasi míticas. Y algo de vagamente homérico hay en los epítetos que acompañan los nombres de los jugadores, desde el feroz Tiburón Puyol, hasta el elegante Faraón de Camas, pasando por el Guaje Villa, el Niño Torres o Sweet Iniesta. Nada, en todo caso, como los términos, ya en desuso, de cancerbero (en su consabida referencia al perro de tres cabezas Cerbero, que en la mitología griega, guardaba las puertas del infierno) o ariete para recrear la metáfora de una ciudad en estado de sitio.
Lo cierto es que si entendemos la mitología como la narración de un conjunto de hazañas memorables llevadas a cabo por personajes de cualidades extraordinarias en momentos y lugares prestigiosos y evocadores, no podremos negar que el fútbol es un universo generador de mitos. En el imaginario de los aficionados resuenan los ecos de los triunfos más gloriosos y de los más rotundos fracasos más allá de lo que ellos mismos han vivido, y desde luego no le hace falta haber visto jugar en vivo a Di Stefano, Pelé, Cruyff, Maradona y Zidane para reconocer su jerarquía absoluta dentro del Olimpo del fútbol. Es ahí, en esa especie de país de la memoria que es el mito –un país construido a fogonazos de imágenes en color y en blanco y negro–, donde ahora conviven el lejano gol de Zarra y el de Iniesta.
La historia es bien sabida: corría el minuto 116 del partido cuando Iniesta recibe un pase de Cesc desde la corona del área y de un disparo cruzado toma, por fin, la ciudad asediada y conquista para siempre la gloria del triunfo. Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que los griegos eran los que vestían una camiseta azul con vocación de roja y de lo que es golpear un balón con toda el alma.
Ni siquiera el pitido final, con el Mundial ya ganado y la alegría desatada, fue suficiente para sentir a la selección investida de un aura de campeona. Nadie, que se sepa, abandonó su puesto ante la pantalla hasta ver al capitán alzar el trofeo en el mismo lugar de la victoria. Se trata de un hermoso ritual que, de una u otra manera, hunde sus raíces en la antigüedad griega; no en vano, la propia palabra tropaion, de la que deriva trofeo, hace alusión al lugar en el que un ejército había obligado a batirse en retirada (trope significa vuelta) al enemigo. En ese preciso punto, los vencedores erigían un túmulo con piedras o con las armas de los vencidos, o, en su defecto, dejaban colgada de una estaca la armadura del adversario. Como es lógico, nadie esperaba ver al capitán levantando un muro ni clavando una estaca, sino alzando un trofeo de oro de 18 quilates, 36,8 centímetros de altura y 5 kilos: la Copa del Mundo.
Una copa, como premio de una competición deportiva, aparece repetidamente mencionada en un testimonio literario tan temprano como la Ilíada. Allí, el héroe Aquiles celebra unos juegos funerales en honor a su amado Patroclo, y entre el variado elenco de premios que ofrece a los contendientes aparecen trípodes y calderos, sin duda una versión más utilitaria y menos estilizada que los modernos trofeos. Llama especialmente la atención la referencia expresa a un trípode "de grandes orejas", que es casualmente el calificativo por el que los aficionados al fútbol reconocerían sin dificultad a la prestigiosa Copa de Europa. Si tomamos en cuenta que el resto de premios que ofrecía Aquiles eran por lo general mulas y cabezas de ganado, la que ha prevalecido ha sido sin duda la opción más glamurosa.
Para captar el valor simbólico y poético que encierra un trofeo podemos acudir a uno de los pasajes más conmovedores de la literatura occidental. En la Anábasis, Jenofonte nos narra el episodio histórico en el que un ejército de 10.000 mercenarios griegos, con sus generales muertos a traición, emprendieron la retirada a través de territorios desconocidos en busca del regreso a su hogar. Cuando tras múltiples peligros divisaron desde lo alto de un monte el mar que les habría de devolver a su patria, los curtidos profesionales de la guerra no pudieron evitar proferir un grito de eco inmortal ("¡El mar, el mar!"). Acto seguido, Jenofonte relata lo siguiente: "De improviso, no se sabe por orden de quién, los soldados empezaron a amontonar piedras hasta formar un enorme túmulo sobre el que colocaron una pila de pieles de buey sin curtir, de bastones y de escudos de mimbre que habían tomado como botín". No cabe duda de que el alzamiento del trofeo es el símbolo de toda lucha, guiada por la esperanza y culminada con la conquista, y algo de esa emoción indescriptible debieron de sentir los 23 jugadores de La Roja al levantar una copa que simboliza el mundo.
Hay, sin embargo, una representación de la victoria que se ha instalado más profundamente que ninguna otra en el imaginario popular moderno: la del desfile triunfal de las legiones romanas. Lo que ocurrió al día siguiente de la gran final, muchos lo vimos, y de alguna manera todos estuvimos presentes. Cerca de un millón de personas esperaban a la selección en Madrid dispuestas a homenajear a sus héroes y completar el largo viaje de la victoria con una suerte de marcha triunfal. Envuelto en u
na marea roja, el autocar de los campeones recorrió el corazón de la ciudad. Pasaron por lugares tan emblemáticos como la Gran Vía y las fuentes de Cibeles y Neptuno, referentes de aficiones rivales unidas esta vez en la victoria. La selección solo podía avanzar lentamente entre pancartas y banderas ondeantes, los vítores de la gente y el clamor de las vuvuzelas, y durante varias horas asistimos a un tipo de misterioso ritual que en otros tiempos sirvió para celebrar el fin de una contienda.
En realidad es muy poco lo que se sabe acerca de la génesis del triunfo romano y del sentido profundo de los símbolos que se desplegaban en él, como el hecho de que el general victorioso llevara una túnica de color púrpura y el rostro pintado de rojo. Ni siquiera el término triunfo, tan presente en las distintas lenguas modernas, tiene un origen claro, ya que deriva del misterioso grito de io triumpe! que las tropas, acaso sin saber más que nosotros sobre su oscuro significado, proferían en su recorrido a través de la urbe. En todo caso, hay estudiosos que han puesto el término en relación con la palabra griega thriambos, el nombre de una procesión en la que se honraba a Baco, dios del vino, a quien se le solía representar acompañado de un interminable (y orgiástico) cortejo festivo.
En esencia, la ceremonia del triunfo era una forma de representar y volver a poner en acto la victoria. Por este motivo, el general vencedor, tras acreditar que había comandado en persona la contienda y que sus hombres habían dado muerte al menos a cinco mil enemigos, tenía derecho a exhibir su logro por las calles de Roma, desde el Campo de Marte hasta el templo de Júpiter, en el monte Capitolino. En el curso de aquel trayecto tomaba lugar una de las escenas que más poderosamente ha impregnado nuestro imaginario en relación con la idea de victoria: en un determinado momento del recorrido, el general y sus legiones atravesaban un "arco del triunfo", aunque según las fuentes latinas se trataba más bien de una porta triumphalis cuya ubicación exacta todavía hoy se desconoce. Ya se tratara de una puerta o de un arco, el gesto encerraba en sus orígenes un simbolismo que a día de hoy aún no ha sido descifrado. Una de las teorías más atractivas y poéticas concede a esta construcción la primitiva función mágica de purificar a las tropas por la sangre humana derramada. Aunque quizá en esta, como en otras cosas, lo hermoso es no entender todo del todo.
Sea como fuere, en el desfile de la selección, el poder simbólico del arco se hizo presente al menos en dos ocasiones: primero cuando a su llegada al aeropuerto el cuerpo de bomberos formaron un arco de agua para que los héroes llegados del cielo pasaran por debajo. En segundo lugar, cuando los jugadores dieron inicio a su recorrido triunfal sobre un autobús descapotable al amparo del Arco de la Victoria. En ese momento, bajo esta construcción se proyectó, encarnado en un grupo de jóvenes, el triunfo del talento, la unión y la disciplina. Por fin, acababan de conquistar el derecho de portar una estrella sobre el escudo, un símbolo más de su nueva posición y su prestigio en el nuevo orden futbolístico: "El poder de La Roja conquista el mundo" era el lema que se podía leer sobre el autobús que transportaba a los vencedores.
Merece la pena insistir en el vigor de la metáfora bélica, pero también es necesario hacer algunas acotaciones. Al igual que nosotros nos recreamos viendo una y otra vez por televisión los goles de Villa, el cabezazo de Puyol y el definitivo tanto de Iniesta, los romanos tenían ocasión de contemplar en el desfile las maquetas de las ciudades asediadas y las pinturas de las batallas vencidas. Pero existe una diferencia fundamental: que la victoria se produzca sobre el terreno de juego y no en un campo de batalla no deja de ser un triunfo en sí mismo.
El triunfo romano, sin embargo, conllevaba en su celebración el reverso tenebroso de la humillación del vencido. En los desfiles se mostraban los despojos y riquezas de los ejércitos derrotados, así como a los prisioneros capturados, que eran conducidos en cadenas por las calles de Roma con la cabeza rapada. De hecho, el poeta latino Horacio nos refiere la noticia de que la reina Cleopatra se habría suicidado con el proverbial áspid para evitar ser conducida en triunfo por el futuro emperador Augusto. Por el mismo motivo, el rey Mitrídates, famoso en la literatura –de Plutarco a Borges, pasando por Alejandro Dumas– por tomar pequeñas dosis de veneno para inmunizarse, habría tenido que pedir a su hombre de confianza que lo pasara a cuchillo, ya que el veneno con el que trataba de suicidarse no le hacía efecto. Dejando al margen estas anécdotas, más o menos creíbles, es justo decir que en Roma también se alzaron voces de una sensibilidad opuesta, como la de Séneca, quien proclamaba que la magnanimidad con el vencido era una "victoria en la victoria". No cabe duda de que ésta es una máxima que cada uno de nuestros jugadores tiene bien interiorizada: Premio Fair Play de la Fifa.
Otro de los signos bajo los que hemos visto moverse a los hombres de Del Bosque y al seleccionador mismo es el de la ausencia absoluta de soberbia, factor que tal vez tenga mucho que ver con uno de los aspectos más conocidos de la ceremonia del triunfo, como quedó magníficamente retratado en la célebre película Quo vadis? En ella podemos observar cómo un esclavo, situado detrás del general en su carro, le susurra repetidamente unas intrigantes palabras: "Mira hacia atrás. Recuerda que eres hombre". De acuerdo con los estudiosos, estas palabras rituales tenían como finalidad rebajar la soberbia del general triunfante o bien alejar de él la envidia de los dioses.
Por otro lado, existía un aspecto en la procesión triunfal en el que las tropas cobraban un especial protagonismo: se trata de la serie de cánticos de carácter obsceno y burlón que los soldados dirigían a su general. A estos efectos, el chismoso historiador Suetonio nos cuenta cómo los soldados de Julio César entonaban a su caudillo este dulce canto: "¡Atención, romanos, vigilad a vuestras esposas, ya está en casa el calvo corneador! ¡Todo el dinero que aquí le prestasteis, en las Galias se lo folló!". Muy probablemente, el objetivo original de estos cánticos fuese también el de neutralizar la envidia de los dioses y proteger a su caudillo del mal de ojo; en todo caso, no es en absoluto descartable que alguno encontrara más que satisfactoria esta forma de proteger a su jefe (los educados chicos de La Roja se habían limitado a mantear discretamente a Del Bosque). En todo caso, debía de tratarse de un instante de especial complicidad entre las tropas y el pueblo que les aclamaba.
Hasta un cierto punto, cualquiera de los 23 jugadores de La Roja habría pasado desapercibido mezclado entre los millares de personas que les aclamaban como héroes. "Somos gente de la calle, gente normal", había dicho Casillas, y eso es precisamente lo que, tras su gran hazaña, los convierte en excepcionales. En un momento dado de la celebración tomó la palabra el mejor maestro de ceremonias; Pepe Reina saludó a sus compañeros al grito de "¡Espartanos!" de la película 300 de Zack Snyder, y entonces sus compañeros y la multitud le respondieron con un aullido guerrero.
A partir de este momento quedó sellada la comunión entre los campeones y sus admiradores y comenzó el show.
Pero hay una parte crucial de la ceremonia de la que apenas ha quedado constancia: ¿qué pasaba –se pregunta Mary Beard en su excepcional El triunfo romano (Crítica, 2009)– con los vendedores de comida y refrescos? ¿Qué hay de los espectadores que sufrían los golpes de calor, o de los que apenas podían disfrutar en la lejanía de las maravillas que los demás aplaudían? ¿Constituían estas celebraciones tan buena oportunidad para el amor como sugiere el poeta Ovidio en su Arte de amar?
En definitiva, ¿qué pasa con nosotros? ¿Cuál es en realidad el papel de todos aquellos que en la calle o desde casa celebramos el triunfo con los campeones? Sin duda, se trata de un tipo de acontecimiento que genera miles de experiencias, miles de narrativas personales que, todas sumadas, acabarán al cabo del tiempo instalándose en ese país de la memoria del que hablábamos al principio. No es improbable que el papel de la afición sea el de custodiar y alimentar para siempre el fuego sagrado de los mitos. 



sábado, 22 de mayo de 2010

LATÍN 2ºBAT

El martes, 25 de mayo habrá un prueba más para aquellos que se han quedado entre el 3 y el 5 en la media de junio. Recordad que es simplemente un examen más a valorar con el resto de exámenes del trimestre. Algunos tendréis que sacar algo más que un 5 para poder aprobar.

El examen será en el departamento de Clásicas a las 11.00h.

María de 2ºBAT-C, ganadora en el AGON 2010


Enhorabuena a nuestra compañera, MARÍA SÁNCHEZ de 2ºBAT-C, ganadora de la I Olimpiada sobre Grecia Antigua celebrada en Santa Pola el 23 de abril de 2010.
Felicidades también a Saray Espinosa, Antonio Montalbán y Cristian Alpera por los buenos resultados obtenidos y gracias por su participación.
Felicitamos también desde aquí al segundo y tercer premios de la Olimpiada, ambos alumnos del IES Xixona.
El año que viene,más!

Actividades extraescolares en el curso 2009-10

1 de octubre de 2009: El Discóbolo en el MARQ
Museo Arqueológico de Alicante "La belleza del cuerpo"

20 de enero de 2010: Ágora de Alejandro Amenábar
proyección cinematográfica promovida por el Ayuntamiento de Elche.

22 de abril de 2010 : Ludi Saguntini
Talleres de Cosmética y Escritura Antigua y representación de la comedia de
Aristófanes, Tesmoforias.

23 de abril de 2010: AGON 2010
I Olimpiada sobre Grecia Antigua celebrada en el IES Santa Pola