Roman Calendar

jueves, 23 de febrero de 2012

Tarde de agosto en la Acrópolis

             Este verano pasado, en las últimas horas que pasaba en Grecia después de dos semanas estupendas con mi amiga Socorro en Ikaria  - la otra Grecia-, me fui a dar mi paseo obligado y siempre agradable a la Acrópolis. Me paré delante de esta placa colocada cerca de la bandera griega que ondea en la Roca Sagrada y, como siempre, intenté traducirla, orgullosa del feliz reencuentro que había tenido con el idioma griego en los últimos días.
Nunca antes le había hecho la foto, no sé por qué, la verdad, porque creo que he fotografiado la Acrópolis desde todos los ángulos posibles... Pero esta vez me llamó la atención, quizás porque entonces me paraba a leer cualquier texto que estuviera en griego o quizás porque había descubierto hacía un par de días al compositor griego, Manos Loizos, y me encantó su canción El acordeón, contra la ocupación nazi.

Esta es la foto que hice:

TΗ ΝΥΧΤΑ ΤΗΣ 30ης ΜΑΙΟΥ 1941  ΟΙ ΠΑΤΡΙΩΤΕΣ ΜΑΝΩΛΗΣ ΓΛΕΖΟΣ ΚΑΙ ΑΠΟΣΤΟΛΟΣ ΣΑΝΤΑΣ ΚΑΤΕΒΑΣΑΝ ΤΗ ΣΗΜΑΙΑ ΤΩΝ ΝΑZΙ ΚΑΤΑΚΤΗΤΩΝ ΑΠΟ ΤΟ ΙΕΡΟ ΒΡΑΧΟ ΤΗΣ ΑΚΡΟΠΟΛΙΣ. ΕΝΤΟΙΧΙΣΤΗΚΕ ΑΠΟ ΤΗ “ΕΝΩΜΕΝΗ ΕΘΝΙΚΗ ΑΝΤΙΣΤΑΣΗ 1941 – 1944″ ΤΟ 1982..
Dice así “En la noche del 30 de mayo de 1941 los patriotas Manolis Glezos y Apostolos Sanda bajaron la bandera de los invasores nazis de la roca sagrada de la Acrópolis. Colocada por la “Resistencia Nacional Unida 1941 – 1944″ en 1982.

      Hace unos días abro el periódico y me encuentro, ¡qué casualidad!, una noticia sobre el héroe antinazi que ha vuelto a la lucha.  Manolis Glezos, más de 70 años despúes, intenta de nuevo arriar la bandera de los invasores, esta vez económicos, llamados oficialmente mercados. Deseo de verdad que Grecia, los griegos y todos los europeos consigamos zafarnos de las garras de esta versión moderna de ocupación y dictadura. ¡¡RESISTIREMOS!!


Carta abierta de Mikis Theodorakis y Manolis Glezos en defensa de Grecia, la democracia y Europa.
...y la opinión de Bernardo Atxaga en la Ser.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

MUSAE


    Según la tradición griega más antigua, las musas eran nueve divinidades que alegraban con sus cantos a los dioses olímpicos en sus moradas celestiales. Nacieron después de las nueve noches de amor en el monte Olimpo de Zeus y la titánide Mnemosine, la personificación de la memoria, hija de Urano y  Gea.
Se creía que tanto filósofos como poetas obtenían la inspiración de las propias Musas, a las que invocaban al comienzo de sus obras.
¿a qué Musa invocarías tú si quisieras escribir una carta de amor, componer una canción o aprobar el examen de Historia?
Anímate a conocerlas un poco mejor, ¡puedes necesitar sus sevicios!. Pincha aquí y encontrás las cuestiones que deberás investigar para conocer mejor la historia de las nueve hermanas que acompañaban a Apolo y moraban en el Helicón.


IMAGEN 1


IMAGEN 2

IMAGEN 3


IMAGEN 4

lunes, 7 de noviembre de 2011

domingo, 6 de noviembre de 2011

 ODA A LOS PERROS DE ATENAS
 (de Los archivos griegos de Blanca Andreu)

Montes en luz, Atenas, hija de la belleza primera
la descubrí en mis recuerdos aunque nunca había estado alli
desde lejos, con amour de loin, había saboreado su nombre
hija de la primera belleza que tiene el grado de justicia.

Descubrí los caballos de piedra en los templos deteriorados
descubrí una taberna de oro dentro de una calle de plata
descubrí los perros de mármol que se han bajado de los frisos
y se reúnen por la noche en cónclave
y muestran su estirpe socrática filosofando en las esquinas.

Los he visto citarse en semáforos
quedar en las encrucijadas
parecen gente civilizada que acude al ágora y se atiene
a lo que dictan los tribunales
aunque vayan a cuatro patas.

Una vieja leyenda sostiene que son ellos los dioses antiguos
que se negaron a partir de Grecia
cuando fueron vencidos antaño
que el luminoso Zeus Olímpico y la justa Atenea alada
prefirieron ser perros atenienses
antes que dioses bárbaros
bebedores de sangre.

Esa vieja leyenda se cuenta mezclada con ouzo y con luna
así que cuando me alejaba de Kiri Dimitrios y vi
entre las callejuelas de Plaka en aquella noche estrellada
acercarse aquel perro blanco esbelto como una gacela
y majestuoso como la Acrópolis
me atreví a tocar su cabeza y a susurrarle por si acaso:
–Salve, Señor del Canto, tú que llegas semejante a la noche.
Sólo una cosa de ti pido:
Que sea alado mi poema
y no volátil.